Miseria humana

Jaime Oaxaca o el odio a los toros

“Es imposible echar una ojeada a cualquier periódico, no importa de qué día, mes o año, y no encontrar en cada línea las huellas más terribles de la perversidad humana… Todos los periódicos, de la primera a la última línea, no son más que una sarta de horrores. Guerras, crímenes, hurtos, lascivias, torturas; los hechos malévolos de los príncipes, de las naciones, de los individuos: una orgía de la atrocidad universal. Y con ese aperitivo repugnante el hombre civilizado riega su comida matutina”

Charles Baudelaire

estilo poblano, pero oaxaca

Acostumbro leer el periódico, incluso estoy suscrito a un par de ellos; asimismo, me detengo delante de las casetas y reviso las diversas portadas de los medios impresos, muchas veces compro un diario al azar, el que sea, sólo para descubrir su vena periodística. Fue así como hallé una redacción imbécil acerca del asesinato de toros, una acción catalogada como deporte y por ende publicada en dicha sección de los rotativos.

¿Quién es ese que escribe con vehemencia imbécil?, por su estilo tan despiadado se diría que odia a los toros y disfruta verlos sufrir muy lento en un circo que él llama la “fiesta brava”, lo cual es eso, un showman, un bufón asesino, miserable y triste, a quien un montón de degenerados aplauden por la sangre que derrama y brincan como orates al ver que aquel payaso es golpeado por el espléndido animal; el arte ahí es la bestia y no aquel cobarde vestido como un tonto que realiza movimientos idiotas.

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Mueran los toreros.

Pero ¿qué es deporte? ¿Por qué la fatídica fiesta brava está incluida como uno más de tantos? Para los romanos la palabra deporte tenía varios significados. Tácito, en Anales 2,6, habla de deportare lauream, la cual era una ceremonia triunfal que se realizaba a los oficiales romanos, donde llevaban (deportare) una corona de laurel (lauream) y la ofrecían a Júpiter. Cicerón, en su discurso contra Verres (2,2, 149) menciona deportare en el sentido de transportar cuando exige que le traigan las tablas (tabulas deportare liceret).

Asimismo, deporte viene del verbo latino deportare, deportar, lo cual remite a la expulsión de alguien de cierto lugar o país. Dicha palabra (deportare) está compuesta del prefijo de-, que indica dirección: arriba, abajo, alejamiento, privación; el verbo portare: llevar, el cual originó palabras como reportero y soportar. Ello refiere la idea de que deportare es llevar algo lejos, sacarlo o bajarlo. Entonces, la idea original de deportare no estaba restringida al destierro, sino que contenía en ella el alejamiento, y fue así como surgió el concepto semántico de salir al campo, distraer la mente, respirar aire fresco, y, por último: hacer ejercicio.

De este último sentido se han aprovechado insulsas actividades para asaltar un espacio entre las líneas que ocupa esta palabra en el diccionario; hay muchas, demasiadas, y cada día el número aumenta, pero de esas, ninguna tan repugnante e ignominiosa como la tauromaquia, es decir, el asesinato de un inocente. El deporte es sinónimo de competencia, y para ello se debe tener las mismas condiciones. No, el coso es el cadalso, un repugnante circo romano, decadente, pues se ha pervertido en el asesinato inútil de una bestia magnifica.

tauromaquia

Ignominia, vergüenza.

El 3 de mayo de 2016 encontré una nota estúpida acerca de una corrida de toros en el miserable rastro llamado El Relicario (el cual ya no existe), firmada por un tal Jaime Oaxaca. ¿Qué era lo que decía la nota? Era acerca de la celebración del Día del Niño. No era sino demagogia taurina, exaltación del crimen, eso no es periodismo, a pesar de que en diversas páginas web llamen periodista a este tipo, no es información, sino conjeturas e intentos inútiles de apuntalar la masacre que constituye lo que él llama La fiesta brava. En su discurso pide a la niñez acudir a presenciar el asesinato cruel, lento y burdo de un toro.

Entre tantas estupideces que menciona tomo un párrafo que a la letra dice así:

“Los papás que llevaron sus hijos a la plaza extremaron estar convencidos que sus retoños no se van a convertir en malas personas cuando crezcan, al menos no por causa de la tauromaquia”

Cómo pueden presenciar esos niños aquel espectáculo de muerte, son cómplices del asesinato, y, sin embargo ríen, están alegres de ver brotar la sangre inocente del toro, asfixiarse con ella, agotarse, ser exhibido como nada, algo sin valor, y luego de todo aquella orgia de emociones repulsivas acaece la muerte, una muerte sin sentido, inútil, y entonces celebran al asesino. Ellos, los espectadores, no son personas, sino delincuentes, ¿cómo regocijarse en un hecho tan infame? Son seres corrompidos, asquerosos.

Es un acto ruin, sin embargo no está prohibido ni tiene restricción como la pornografía o las películas clasificación C, como el tabaco, el alcohol, entre otras drogas. No, contemplar el asesinato, dice el necio, es educativo. Pero poner atención a los diarios, donde muestran cadáveres, y muchos de los rotativos difuminan los cuerpos lacerados, sangrantes, descompuestos, es decir: ocultan el rostro de la muerte. No así las plazas taurinas. Más les valdría arrancarse los ojos después de contemplar tan detestable cobardía de aquellos pillos vestidos como idiotas. torero2

No sólo ensalza el asesinato, sino que desdeña a los toros, se diría que los detesta, pues en varias de sus entregas de su columna titulada Bregando (en espacios deportivos), señala a las bestias, las denigra, como si fueran ellos quienes por iniciativa propia viajaran hasta allí para batirse con un cobarde.

“(…) Eso de toros, es por decirles de alguna forma, para generalizar; es cierto que la media docena de animales que salieron por la llamada puerto de los sustos eran de raza bovina, machos, cornúpetas pero, lo que taurinamente se conoce como toro, la verdad no. Por lo menos no todos tenían esa apariencia. Fueron 3,086 kilos de carne, que al único que hicieron feliz fue al carnicero.

Es que no todo el asunto es de kilos; tres de los lidiados fueron muy chicos, sin trapío, los otros daban el gatazo; sin embargo, la cornamenta es parte del trapío y había dos reses que causaban vergüenza, los cuernos parecían de toro de desecho, para un festival, no para corrida en La México.”

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Obra de arte

“Toro de desecho”, dice el bruto, él no es sino un viejo, qué aporta a la sociedad sino groserías, para mí no es un hombre ni es desecho, no es nada. Y lo anterior tan sólo es un ejemplo de su discurso de siempre. ¿Pero entonces para qué quiere toros con trapío? Para verlos morir. No ama a los toros, los detesta. ¿Sería posible que alguien prendiera fuego a una obra de arte, a un libro, a una imagen religiosa? Sólo un tonto lo haría, y él quiere ver en los ruedos a excelsos animales para complacerse en su carnicería. ¿Cómo es posible que existan seres tan miserables?

Por desgracia hay más, aquí no concluye, ni será el fin de su discurso. Vuelvo a citar de la misma nota, de quien se dice ser periodista y no tiene la rigurosidad del dato, sino de su zafiedad.

“Muchos de esos padres que hoy llevan a sus hijos, fueron de la mano de sus propios progenitores, sólo cumplen con una ley de vida”.

¿Cuál es esa ley? Tal cosa no existe.cartel-antitaurino

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PORNOGRAFÍA PARA LEER

Qué tal un poco de erotismo

ars - verba

 libros-aure2_638-620x400 Chamaco de Porra

Hace algunos años, cuando realizaba mis prácticas docentes en una escuela secundaria, me encontré con que mis alumnos no gustaban de la lectura. Cuando pregunté qué leían, muchos me respondieron con nombre de revistas de modas y test, de tendencias juveniles con temas vampíricos, entre otros. Incluso, uno de ellos me respondió que leía revistas pornográficas, pero un segundo más tarde dijo: “Estoy equivocado, la pornografía no se lee, se ve”. Todos rieron, pero apenas terminaron de sonreír, les eché abajo el chistecito con un breve repaso de pornografía que sí se lee: la literatura pornográfica.

libros.252.IMAGEN1   La pornografía es tan antigua como la humanidad, porque obviamente es relativa al sexo. En la antigua Roma las paredes de las casas mostraban frisos eróticos con escenas orgiásticas. En Pompeya, para ubicar los lupanares, los frisos eróticos estaban dibujados en los muros exteriores, y en las calles…

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PORNOGRAFÍA PARA LEER

 libros-aure2_638-620x400 Chamaco de Porra

Hace algunos años, cuando realizaba mis prácticas docentes en una escuela secundaria, me encontré con que mis alumnos no gustaban de la lectura. Cuando pregunté qué leían, muchos me respondieron con nombre de revistas de modas y test, de tendencias juveniles con temas vampíricos, entre otros. Incluso, uno de ellos me respondió que leía revistas pornográficas, pero un segundo más tarde dijo: “Estoy equivocado, la pornografía no se lee, se ve”. Todos rieron, pero apenas terminaron de sonreír, les eché abajo el chistecito con un breve repaso de pornografía que sí se lee: la literatura pornográfica.

libros.252.IMAGEN1   La pornografía es tan antigua como la humanidad, porque obviamente es relativa al sexo. En la antigua Roma las paredes de las casas mostraban frisos eróticos con escenas orgiásticas. En Pompeya, para ubicar los lupanares, los frisos eróticos estaban dibujados en los muros exteriores, y en las calles, imágenes de falos a manera de flechas, indicaban donde se encontraba en siguiente prostíbulo. Al interior de éstos últimos, en la parte superior de sus muros, una serie de posiciones sexuales, a manera de muestrario, daba cuenta de lo que el cliente podía consumir. Así, la pornografía existió en un principio a manera de imágenes visuales, y progresó en imaginario y géneros tan variados que se dirían propios de un degenerado. Géneros como gangbang, scat, bdsm, y un largo etcétera, hasta escenas orgiásticas, parodias XXX de cine y televisión, y todo tipo de fantasías, vestuarios y disfraces para cada ocasión, sin olvidar el lenguaje preciso, que por las repetidas formas de su expresión, salvando las múltiples variantes y la intensidad de su pronunciación, se diría universal.

Por lo general se califica a la pornografía de inmoral y obscena, y estos adjetivos se extienden a sus consumidores, también calificándolos de pervertidos y degenerados. La literatura trasforma todo eso. El arte, no sabe de moral; el arte, es amoral. Es allí donde todo se purifica y se expresa con suma belleza, es allí, en los mirajes del arte, donde el peor de los crímenes se vuelve bello (cómo olvidar esos antiguos dioses griegos, hindús, donde, transfigurados en bestias abusaban y violaban doncellas). Así también la pornografía, mejor conocida en el mundo literario como literatura erótica. Ya desde el antiguo Egipto existían tratados acerca del sexo, muchos de ellos eran meras recopilaciones de posturas sexuales como el “papiro de Turín”. Y si hablamos de posturas sexuales como olvidar el prestigiado Kama Sutra.

Y si de hablar de posturas sexuales se trata, Pietro Aretino sabe hablar muy bien; mejor dicho, sabe rimar muy bien. Inspirado en las pinturas de Giulio Romano compuso sus “Sonetos Lujuriosos”, que no son sino posturas y picardías amorosas, que muchas veces por el contenido, son también cómicas. Algunos de esos sonetos son conversaciones entre un hombre y una mujer donde lo único especial que tiene la vida, dicen ellos; es el sexo. “Para ello se ha nacido”.

Asimismo, recuerdo a un profesor de la universidad que decía tener un amigo quien leía al Marqués de Sade, con una sola mano. Así es, ya se imaginarán dónde estaba la otra. Y  una amiga, después de leer unas breves páginas de las 120 jornadas de Sodoma, me dijo que ese género de literatura es para estómagos duros. Por supuesto ella no concluyó de leer el libro.

Ahora bien, muchos podrían decir que la pornografía es hecha por hombres; y en parte llevan la razón. Pero son las mujeres las principales generadoras de esta industria, sus motores. ¿Acaso no son ellas la principal motivación de los filmes XXX, de revistas y de sesiones fotográficas? Así pues, también de la literatura. Ellas son quienes en realidad recrean las fantasías e, incluso, las piensan primero que él hombre.

lolitaHoy en día, las novelas eróticas que se publican son escritas por mujeres, pocos son los hombres que escriben literatura erótica; cómo olvidar a David H Lawrence y “El Amante de Lady Chatterley”, con todos aquellos encuentros sexuales en el bosque con descripciones sutiles, mientras el esposo, parapléjico, descansaba en su mansión. Quién no ha leído o por lo menos visto el filme de Lolita, de Vladimir Nabokov, donde Humbert, un cuarentón, se enamora de una niña de 12 años, por lo cual contrae matrimonio con la esposa de la pequeña con el único propósito de estar cerca de ella. Leopoldo Azancot en su libro Los Amores prohibidos, relata una pasión de un hombre perseguido por cuestiones políticas y una prostituta que le muestra todo lo que ha aprendido en dicho oficio. Imposible no hablar de Georges Bataille y su Historia del ojo, libro breve pero contundente. Aquí, Simone, la protagonista,  representa el pecado hecho carne, pues cada una de sus actos trasgrede la moral y el comportamiento sexual propios de un pervertido; diríase un catálogo o una suerte de enciclopedia al cual han acudido los pornógrafos a lo largo de la historia, y por supuesto, lo seguirán haciendo.

Hecho este repaso, es turno de las mujeres. Como se pretende evidenciar el papel principal de la mujer en la literatura erótica, tanto como autora como imagen principal, pasemos a los hechos:

Historia de O, de Pauline Réage; una historia más de clubes sexuales, los cuales, recordemos, se remontan a las novelas de Marqués de Sade. Una historia donde las humillaciones son uno de los temas principales. Se ha dicho que nadie que tenga a un ser querido debería de leer esta novela, y creo que eso describe todo su contenido.

Emmanuelle Arsan y su novela Emmanuelle, se puede resumir así: hacer el amor todo el tiempo y con quien se desee; y, un hombre maduro que le mostrará cómo hacer realidad todas sus fantasías. Esta novela tiene adaptaciones cinematográficas desde 1974, lo cual supuso la introducción del sexo explícito. El filme tiene más de 20 secuelas.

Uno de mis favoritos: Delta de Venus, de Anaïs Nin. Se trata de un libro de cuentos eróticos; parte del prólogo dice así:

“El sexo debe mezclarse con lágrimas, risas, palabras, promesas, escenas, celos, envidia, todas las variedades del miedo, viajes al extranjero, caras nuevas, novelas, relatos, sueños, fantasías, música, danza, opio y vino.”

Y, asimismo es así que es el contenido de los relatos.

Podríamos seguir nombrando libros de este género: Nueve semanas y media, de Elizabeth McNeill, El amante, de Las pinturas de Pino Daeni - Www_10Pixeles_Com (4)Marguerite Duras, Las edades de Lulú, de Almudena Grandes, Zonas húmedas, de Charlotte Roche, El club erótico de los martes, de Lisa Beth Kovetz, Sexpedida de soltera, de Pandora Rebato, Taxi a París, de Ruth Gogoll; incluso libros como 100 secretos de una dama de compañía, de Vanessa de Oliveira, a manera de instrucciones o tips sobre cómo hacer el papel de una buena mujer en la cama. En fin, hay muchos nombres por nombrar. Pero la objetivo puntual de este texto es demostrar que la mujer representa la imagen capital en la literatura erótica, ya como autora, ya como protagonista. El hombre esta desprovisto de toda imaginación sexual o bien es mínima, pues la mujer ocupa el centro de la fantasía, es la mujer y siempre ella quien brinda el modelo genitivo de toda perversión, es en ella donde reside la idea de la creación, la vida y la muerte.

Obras como 50 sombras de Grey, de E L James, que ha vendido millones de libros la cual fue adaptada a la pantalla grande, no debe su éxito a un género nuevo, ni mucho menos, ni la reinvención de ello; no hay nada nuevo en el libro, se trata de mera publicidad. No demerito el valor de tal texto ni de su autora, sino que expreso un comentario. Así, tras el éxito de 50 sombras, varios autores han aprovechado la oportunidad del boom de este género y han escrito miles de páginas con la misma temática, incluso, muchas veces, con el mismo estilo.

La versatilidad es algo que cuenta y que distingue; la experiencia es valiosísima, y la autora de la recién novela publicada:Pino-Painting-011 La sociedad Juliette, lo sabe muy bien. Antes de conocerla como escritora, se le conocía como Dj, actriz de series de televisión y cine, activista de PETA y miembro de Reading Across America, que fomenta la lectura entre los niños de Norteamérica, pero, a ella se le conoce en particular como actriz porno. Estoy hablando de la exactriz del cine para adultos Sasha Grey. Las críticas de su libro no se han hecho esperar, tanto buenas como malas, lo cual significa mucha publicidad y por supuesto, ventas. Muchos la comparan con el Marqués de Sade y al mismo tiempo la cusan de imitar el filme Eyes wide shut. En fin, podría decirse que esta autora les lleva ventaja a las demás en cuanto experiencia, pero, eso no es definitorio. Su novela se parece demasiado a la de E L James. Así dice la sinopsis:

“Catherine, una joven estudiante de cine con una gran inquietud sexual,  descubre la existencia de un club selecto y misterioso, lugar de encuentro  para personas poderosas que anhelan explorar el lado más oscuro de sus  fantasías sexuales. Pero aunque estas nuevas experiencias, que Catherine jamás había soñado  en llevar a cabo, hacen que alcance momentos de intenso placer, también amenazan con destruir todo lo que es importante para ella”.

Sí, las mujeres aventajan en pasión, erotismo y perversión a los hombres. Ellas son la idea primigenia del sexo y son ellas quienes escriben para nosotros. Ellas controlan el mundo sin decir una palabra, porque ya lo han escrito. Y al pensar esto me pregunto ¿qué habrá sido primero, el hombre o la mujer? ¿Quién habrá escrito la primera palabra que da comienzo a la creación?56860-822-510

http://www.safecreative.org/work/1506114307350-pornografia-para-leer

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II BIENAL DE CUENTO Y POESÍA INTERNAUTA INTERNACIONAL VENEZUELA

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Abierto el 03 de 2013, con cierre el 11 de abril de 2014, el II Bienal de cuento y poesía internauta internacional de Venezuela impulsa el fomento de ideas de paz y espiritualidad.

Creado por el escritor venezolano Laab Akaakad, el concurso se celebró por primera vez en 2012. Este año, una vez más, hace el llamado a todos los escritores, a todos aquellos que tienen anhelos de paz, en cualquier parte del mundo, a poner en marcha sus ideas, a compartir sus sentimientos y embellecer el mundo con el lenguaje de sus voces. Un gran esfuerzo para demostrar que la paz se encuentra latente en los corazones, un esfuerzo ingente en compartir, en contagiar uno de los valores en decadencia hoy en día. Por eso es que este II bienal es tan importante y tan valioso.

Yo, pongo mi interpretación estética del mundo en que vivo, mi contexto inmediato, y mi concepción que poseo de la Paz.

por eso yo, ESTOY CONCURSANDO EN LA BIENAL DE CUENTO Y POESÍA INTERNAUTA INTERNACIONAL VENEZUELA  

Para más, visiten la web del autor:

 <a href="http://www.escritorlaabakaakad.com/ii-bienal-concurso-cuento-y-poesia-internauta-venezuela"> </a>

 

 

Jorge Armando Pérez Torres

 

 

 

 

 

 

 

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OSCULO

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… Y los amantes besaron sus bocas, ya era la culminación de besar la entera carne de sus cuerpos, y, ambos cuerpos, yacían tendidos sobre aquel altar a la esclavitud que es; la cama matrimonial.

            Los cuatro labios, unidos, entrelazados, constituían las puertas de sus bocas, donde ya, las dos lenguas, húmedas; se acariciaban, y, estimulaban su pasión carnal. Dentro de sus bocas, las lenguas celebran un ritual de pasión y, éxtasis. El joven varón se irguió sobre el bello cuerpo de la mujer, y, se deleitó con aquella maravillosa imagen de su piel ebúrnea. La bella esposa lo miraba, desde aquella posición ahora de esclava; el apuesto marido le pareció imponente, de atlético cuerpo y piel ebúrnea; sus músculos resaltaban en aquella luz de luna, era semejante a un gladiador que había derrotado a su rival, que yacía en el suelo, en medio de aquel par de piernas atléticas y fuertes. Ella, era el rival ya derrotado, yacía de espaldas y miraba a su conquistador desde lo bajo; desnudo, resplandeciente, invicto; indómito. Y por primera vez en su vida le dijo sinceramente: – Te amo… – le dijo con voz trémula – ahora acábame, porque me has herido de pasión –.

            Él la observaba; su cabello revuelto, castaño, sus labios encendidos de pasión; rojos. En su rostro, las muecas del deseo. Su cuerpo se revolvía entre las sabanas, se mordía los labios y, su respiración se tornaba agitada. Aquella imagen era maravillosa, aquel cuerpo femenino, desnudo, era; exquisito.

            -Liquídame – le suplicó la mujer – asesíname con tu sexo –. Y entonces, su cuerpo se sacudió de manera violenta. Había sido; un espasmo fatal. Su piel blanca se tornó casi transparente y luego; su voz se ahogó. Sus ojos se trocaron llorosos y suplicantes por ayuda, luego, como pudo, alzó su mano en dirección de su esposo.

            -¡Bruja! – Le dijo él – ahora vas a morir a causa de los excesos de tu placer – y, un hilo de sangre brotó de su nariz, su cuerpo se trocó trémulo y, cayó sobre el pecho perfecto de la esposa, la sangre; ya cubría lentamente la piel ebúrnea de la bella mujer.

            -Pérfida – le decía mientras agonizaba – mira que engañarme en mi propia casa… – y aquellas últimas palabras les había impregnado un tono colérico, furente; rebosante de odio. La mujer sintió un temor inmenso, desesperante, y, entonces comprendió.

            -¿Qué me has dado? ¡Estás loco! – dijo la mujer.

            -Todo lo que te he dado es amor y, un beso; el último – respondió el varón. La mujer intentaba liberarse del cuerpo de su esposo, pero ya sus fuerzas se agotaban, y, entonces; sus miradas se encontraron; agonizantes…

            Todo había sido una mentira; el matrimonio, el amor, la fidelidad, las bellas palabras, los besos tiernos, los labios, la lengua y su saliva, la pasión de la carne, el aliento cálido; la vida. Lo verdadero había sido la sangre virginal que se derramó en las sábanas blancas de su cama, su hermosura y la maldición que ésta trae consigo. Él la vio un día, enclaustrada en su casa. Se asomaba por la ventana, con la mirada en lo alto; soñando. Ya, desde entonces, muy joven, era; bellísima, y, por eso mismo yacía en la penumbra, ajena del mundo exterior. Su madre, le había cuidado y protegido del mundo. No quería que ella, su hija, tuviera la misma suerte; que los hombres la sedujeran, y, luego, abandonaran su simiente dentro de ella, para luego olvidarla. Su madre la educó y le impuso leyes, pero ya en su adolescencia, viendo a aquel varón; el primero que puso sus ojos en ella, enseguida le otorgó su corazón. Él la sedujo con cartas que hacía llegar por debajo de la puerta cuando su madre no se encontraba. Y, un día; se fugaron, quedando atrás todas aquellas palabras escritas. Pronto unieron sus vidas en matrimonio y, ambos ofrendaron sus cuerpos al placer del otro, fue ahí donde ella descubrió el sexo y, se convirtió en su vicio y esclavitud. Aquella sangre derramada, prueba de su virginidad, también simbolizó la emancipación de su carne. Pronto terminó el idilio y le continuó el duro trabajo. El marido cumplió con su papel de proveedor, nada le faltaba a su amada, solo la carne de su hombre, luego, tan solo le faltaba; la carne de un hombre, pues ella, la inocente esposa, se trocó en una fiera; una ninfómana, y, entonces, los hombres la acecharon como viles perros en celo. Mientras el esposo faltaba en la cama matrimonial, cientos de hombres ocuparon su lugar, hombres ricos y poderosos, como también horribles y miserables, ellos devoraban las carnes blancas y exquisitas de su bella esposa, la ultrajaban, la humillaban y, la enloquecían de placer. Aquel cuerpo perfecto fue llamado entre aquellos perros sucios como; “La Virgen del Placer” o, “La Virgen Degenerada”.  Y el esposo, su dueño, un día, al volver del trabajo a causa de un pequeño accidente, halló a todos en su cama, reunidos y dispuestos en una gran orgía; un pandemónium. Gemían, gritaban y pataleaban, ora peleaban por la mujer, ora caían agotados de placer, y ella, era siempre la insatisfecha, estaba maldita para siempre. El hambre y la sed de carne y pasión eran constantes, e insaciables. El marido abandonó la casa sin que nadie se percatara siquiera de su llegada, entonces lloró y maldijo a su mujer y de ella pensó: – ¡Sino puedo ser el único, entonces seré el último! – y preparó una mezcla de venenos, a saber cuáles y cuantos, entonces mojó sus labios en la mezcla y volvió de noche, a su lecho ignominioso y depravado. Ahí la encontró, dormía desnuda bajó aquellas sabanas que transparentaban su cuerpo perfecto, y, aquella imagen; lo rindió. Corrió al baño y limpió su boca envenenada, cuando volvió, su esposa lo esperaba de pie y; desnuda. Entonces ambos se poseyeron y él, la besó en los labios; fue un beso puro y, romántico. Abrió los ojos y entonces, descubrió en aquella piel blanca las huellas de aquella pasión animal. Y el corazón le explotó por dentro, por sus venas corrió el odio, y, aquella pasión de asesino gobernó su mente.

            -¡Bruja! – Le dijo él – ahora vas a morir a causa de los excesos de tu placer – y, un hilo de sangre brotó de su nariz, su cuerpo se trocó trémulo y, cayó sobre el pecho perfecto de la esposa, la sangre; ya cubría lentamente la piel ebúrnea de la bella mujer.

            Ya era demasiado tarde. ¿Cuál fue la causa del deceso de ambos? ¿El amor, el veneno de sus labios, el odio?

            Fue así como murieron… por un beso.

 

 

Jorge Armando Pérez Torres

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