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PORNOGRAFÍA PARA LEER

Qué tal un poco de erotismo

ars - verba

 libros-aure2_638-620x400 Chamaco de Porra

Hace algunos años, cuando realizaba mis prácticas docentes en una escuela secundaria, me encontré con que mis alumnos no gustaban de la lectura. Cuando pregunté qué leían, muchos me respondieron con nombre de revistas de modas y test, de tendencias juveniles con temas vampíricos, entre otros. Incluso, uno de ellos me respondió que leía revistas pornográficas, pero un segundo más tarde dijo: “Estoy equivocado, la pornografía no se lee, se ve”. Todos rieron, pero apenas terminaron de sonreír, les eché abajo el chistecito con un breve repaso de pornografía que sí se lee: la literatura pornográfica.

libros.252.IMAGEN1   La pornografía es tan antigua como la humanidad, porque obviamente es relativa al sexo. En la antigua Roma las paredes de las casas mostraban frisos eróticos con escenas orgiásticas. En Pompeya, para ubicar los lupanares, los frisos eróticos estaban dibujados en los muros exteriores, y en las calles…

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PORNOGRAFÍA PARA LEER

 libros-aure2_638-620x400 Chamaco de Porra

Hace algunos años, cuando realizaba mis prácticas docentes en una escuela secundaria, me encontré con que mis alumnos no gustaban de la lectura. Cuando pregunté qué leían, muchos me respondieron con nombre de revistas de modas y test, de tendencias juveniles con temas vampíricos, entre otros. Incluso, uno de ellos me respondió que leía revistas pornográficas, pero un segundo más tarde dijo: “Estoy equivocado, la pornografía no se lee, se ve”. Todos rieron, pero apenas terminaron de sonreír, les eché abajo el chistecito con un breve repaso de pornografía que sí se lee: la literatura pornográfica.

libros.252.IMAGEN1   La pornografía es tan antigua como la humanidad, porque obviamente es relativa al sexo. En la antigua Roma las paredes de las casas mostraban frisos eróticos con escenas orgiásticas. En Pompeya, para ubicar los lupanares, los frisos eróticos estaban dibujados en los muros exteriores, y en las calles, imágenes de falos a manera de flechas, indicaban donde se encontraba en siguiente prostíbulo. Al interior de éstos últimos, en la parte superior de sus muros, una serie de posiciones sexuales, a manera de muestrario, daba cuenta de lo que el cliente podía consumir. Así, la pornografía existió en un principio a manera de imágenes visuales, y progresó en imaginario y géneros tan variados que se dirían propios de un degenerado. Géneros como gangbang, scat, bdsm, y un largo etcétera, hasta escenas orgiásticas, parodias XXX de cine y televisión, y todo tipo de fantasías, vestuarios y disfraces para cada ocasión, sin olvidar el lenguaje preciso, que por las repetidas formas de su expresión, salvando las múltiples variantes y la intensidad de su pronunciación, se diría universal.

Por lo general se califica a la pornografía de inmoral y obscena, y estos adjetivos se extienden a sus consumidores, también calificándolos de pervertidos y degenerados. La literatura trasforma todo eso. El arte, no sabe de moral; el arte, es amoral. Es allí donde todo se purifica y se expresa con suma belleza, es allí, en los mirajes del arte, donde el peor de los crímenes se vuelve bello (cómo olvidar esos antiguos dioses griegos, hindús, donde, transfigurados en bestias abusaban y violaban doncellas). Así también la pornografía, mejor conocida en el mundo literario como literatura erótica. Ya desde el antiguo Egipto existían tratados acerca del sexo, muchos de ellos eran meras recopilaciones de posturas sexuales como el “papiro de Turín”. Y si hablamos de posturas sexuales como olvidar el prestigiado Kama Sutra.

Y si de hablar de posturas sexuales se trata, Pietro Aretino sabe hablar muy bien; mejor dicho, sabe rimar muy bien. Inspirado en las pinturas de Giulio Romano compuso sus “Sonetos Lujuriosos”, que no son sino posturas y picardías amorosas, que muchas veces por el contenido, son también cómicas. Algunos de esos sonetos son conversaciones entre un hombre y una mujer donde lo único especial que tiene la vida, dicen ellos; es el sexo. “Para ello se ha nacido”.

Asimismo, recuerdo a un profesor de la universidad que decía tener un amigo quien leía al Marqués de Sade, con una sola mano. Así es, ya se imaginarán dónde estaba la otra. Y  una amiga, después de leer unas breves páginas de las 120 jornadas de Sodoma, me dijo que ese género de literatura es para estómagos duros. Por supuesto ella no concluyó de leer el libro.

Ahora bien, muchos podrían decir que la pornografía es hecha por hombres; y en parte llevan la razón. Pero son las mujeres las principales generadoras de esta industria, sus motores. ¿Acaso no son ellas la principal motivación de los filmes XXX, de revistas y de sesiones fotográficas? Así pues, también de la literatura. Ellas son quienes en realidad recrean las fantasías e, incluso, las piensan primero que él hombre.

lolitaHoy en día, las novelas eróticas que se publican son escritas por mujeres, pocos son los hombres que escriben literatura erótica; cómo olvidar a David H Lawrence y “El Amante de Lady Chatterley”, con todos aquellos encuentros sexuales en el bosque con descripciones sutiles, mientras el esposo, parapléjico, descansaba en su mansión. Quién no ha leído o por lo menos visto el filme de Lolita, de Vladimir Nabokov, donde Humbert, un cuarentón, se enamora de una niña de 12 años, por lo cual contrae matrimonio con la esposa de la pequeña con el único propósito de estar cerca de ella. Leopoldo Azancot en su libro Los Amores prohibidos, relata una pasión de un hombre perseguido por cuestiones políticas y una prostituta que le muestra todo lo que ha aprendido en dicho oficio. Imposible no hablar de Georges Bataille y su Historia del ojo, libro breve pero contundente. Aquí, Simone, la protagonista,  representa el pecado hecho carne, pues cada una de sus actos trasgrede la moral y el comportamiento sexual propios de un pervertido; diríase un catálogo o una suerte de enciclopedia al cual han acudido los pornógrafos a lo largo de la historia, y por supuesto, lo seguirán haciendo.

Hecho este repaso, es turno de las mujeres. Como se pretende evidenciar el papel principal de la mujer en la literatura erótica, tanto como autora como imagen principal, pasemos a los hechos:

Historia de O, de Pauline Réage; una historia más de clubes sexuales, los cuales, recordemos, se remontan a las novelas de Marqués de Sade. Una historia donde las humillaciones son uno de los temas principales. Se ha dicho que nadie que tenga a un ser querido debería de leer esta novela, y creo que eso describe todo su contenido.

Emmanuelle Arsan y su novela Emmanuelle, se puede resumir así: hacer el amor todo el tiempo y con quien se desee; y, un hombre maduro que le mostrará cómo hacer realidad todas sus fantasías. Esta novela tiene adaptaciones cinematográficas desde 1974, lo cual supuso la introducción del sexo explícito. El filme tiene más de 20 secuelas.

Uno de mis favoritos: Delta de Venus, de Anaïs Nin. Se trata de un libro de cuentos eróticos; parte del prólogo dice así:

“El sexo debe mezclarse con lágrimas, risas, palabras, promesas, escenas, celos, envidia, todas las variedades del miedo, viajes al extranjero, caras nuevas, novelas, relatos, sueños, fantasías, música, danza, opio y vino.”

Y, asimismo es así que es el contenido de los relatos.

Podríamos seguir nombrando libros de este género: Nueve semanas y media, de Elizabeth McNeill, El amante, de Las pinturas de Pino Daeni - Www_10Pixeles_Com (4)Marguerite Duras, Las edades de Lulú, de Almudena Grandes, Zonas húmedas, de Charlotte Roche, El club erótico de los martes, de Lisa Beth Kovetz, Sexpedida de soltera, de Pandora Rebato, Taxi a París, de Ruth Gogoll; incluso libros como 100 secretos de una dama de compañía, de Vanessa de Oliveira, a manera de instrucciones o tips sobre cómo hacer el papel de una buena mujer en la cama. En fin, hay muchos nombres por nombrar. Pero la objetivo puntual de este texto es demostrar que la mujer representa la imagen capital en la literatura erótica, ya como autora, ya como protagonista. El hombre esta desprovisto de toda imaginación sexual o bien es mínima, pues la mujer ocupa el centro de la fantasía, es la mujer y siempre ella quien brinda el modelo genitivo de toda perversión, es en ella donde reside la idea de la creación, la vida y la muerte.

Obras como 50 sombras de Grey, de E L James, que ha vendido millones de libros la cual fue adaptada a la pantalla grande, no debe su éxito a un género nuevo, ni mucho menos, ni la reinvención de ello; no hay nada nuevo en el libro, se trata de mera publicidad. No demerito el valor de tal texto ni de su autora, sino que expreso un comentario. Así, tras el éxito de 50 sombras, varios autores han aprovechado la oportunidad del boom de este género y han escrito miles de páginas con la misma temática, incluso, muchas veces, con el mismo estilo.

La versatilidad es algo que cuenta y que distingue; la experiencia es valiosísima, y la autora de la recién novela publicada:Pino-Painting-011 La sociedad Juliette, lo sabe muy bien. Antes de conocerla como escritora, se le conocía como Dj, actriz de series de televisión y cine, activista de PETA y miembro de Reading Across America, que fomenta la lectura entre los niños de Norteamérica, pero, a ella se le conoce en particular como actriz porno. Estoy hablando de la exactriz del cine para adultos Sasha Grey. Las críticas de su libro no se han hecho esperar, tanto buenas como malas, lo cual significa mucha publicidad y por supuesto, ventas. Muchos la comparan con el Marqués de Sade y al mismo tiempo la cusan de imitar el filme Eyes wide shut. En fin, podría decirse que esta autora les lleva ventaja a las demás en cuanto experiencia, pero, eso no es definitorio. Su novela se parece demasiado a la de E L James. Así dice la sinopsis:

“Catherine, una joven estudiante de cine con una gran inquietud sexual,  descubre la existencia de un club selecto y misterioso, lugar de encuentro  para personas poderosas que anhelan explorar el lado más oscuro de sus  fantasías sexuales. Pero aunque estas nuevas experiencias, que Catherine jamás había soñado  en llevar a cabo, hacen que alcance momentos de intenso placer, también amenazan con destruir todo lo que es importante para ella”.

Sí, las mujeres aventajan en pasión, erotismo y perversión a los hombres. Ellas son la idea primigenia del sexo y son ellas quienes escriben para nosotros. Ellas controlan el mundo sin decir una palabra, porque ya lo han escrito. Y al pensar esto me pregunto ¿qué habrá sido primero, el hombre o la mujer? ¿Quién habrá escrito la primera palabra que da comienzo a la creación?56860-822-510

http://www.safecreative.org/work/1506114307350-pornografia-para-leer

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II BIENAL DE CUENTO Y POESÍA INTERNAUTA INTERNACIONAL VENEZUELA

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Abierto el 03 de 2013, con cierre el 11 de abril de 2014, el II Bienal de cuento y poesía internauta internacional de Venezuela impulsa el fomento de ideas de paz y espiritualidad.

Creado por el escritor venezolano Laab Akaakad, el concurso se celebró por primera vez en 2012. Este año, una vez más, hace el llamado a todos los escritores, a todos aquellos que tienen anhelos de paz, en cualquier parte del mundo, a poner en marcha sus ideas, a compartir sus sentimientos y embellecer el mundo con el lenguaje de sus voces. Un gran esfuerzo para demostrar que la paz se encuentra latente en los corazones, un esfuerzo ingente en compartir, en contagiar uno de los valores en decadencia hoy en día. Por eso es que este II bienal es tan importante y tan valioso.

Yo, pongo mi interpretación estética del mundo en que vivo, mi contexto inmediato, y mi concepción que poseo de la Paz.

por eso yo, ESTOY CONCURSANDO EN LA BIENAL DE CUENTO Y POESÍA INTERNAUTA INTERNACIONAL VENEZUELA  

Para más, visiten la web del autor:

 <a href="http://www.escritorlaabakaakad.com/ii-bienal-concurso-cuento-y-poesia-internauta-venezuela"> </a>

 

 

Jorge Armando Pérez Torres

 

 

 

 

 

 

 

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OSCULO

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… Y los amantes besaron sus bocas, ya era la culminación de besar la entera carne de sus cuerpos, y, ambos cuerpos, yacían tendidos sobre aquel altar a la esclavitud que es; la cama matrimonial.

            Los cuatro labios, unidos, entrelazados, constituían las puertas de sus bocas, donde ya, las dos lenguas, húmedas; se acariciaban, y, estimulaban su pasión carnal. Dentro de sus bocas, las lenguas celebran un ritual de pasión y, éxtasis. El joven varón se irguió sobre el bello cuerpo de la mujer, y, se deleitó con aquella maravillosa imagen de su piel ebúrnea. La bella esposa lo miraba, desde aquella posición ahora de esclava; el apuesto marido le pareció imponente, de atlético cuerpo y piel ebúrnea; sus músculos resaltaban en aquella luz de luna, era semejante a un gladiador que había derrotado a su rival, que yacía en el suelo, en medio de aquel par de piernas atléticas y fuertes. Ella, era el rival ya derrotado, yacía de espaldas y miraba a su conquistador desde lo bajo; desnudo, resplandeciente, invicto; indómito. Y por primera vez en su vida le dijo sinceramente: – Te amo… – le dijo con voz trémula – ahora acábame, porque me has herido de pasión –.

            Él la observaba; su cabello revuelto, castaño, sus labios encendidos de pasión; rojos. En su rostro, las muecas del deseo. Su cuerpo se revolvía entre las sabanas, se mordía los labios y, su respiración se tornaba agitada. Aquella imagen era maravillosa, aquel cuerpo femenino, desnudo, era; exquisito.

            -Liquídame – le suplicó la mujer – asesíname con tu sexo –. Y entonces, su cuerpo se sacudió de manera violenta. Había sido; un espasmo fatal. Su piel blanca se tornó casi transparente y luego; su voz se ahogó. Sus ojos se trocaron llorosos y suplicantes por ayuda, luego, como pudo, alzó su mano en dirección de su esposo.

            -¡Bruja! – Le dijo él – ahora vas a morir a causa de los excesos de tu placer – y, un hilo de sangre brotó de su nariz, su cuerpo se trocó trémulo y, cayó sobre el pecho perfecto de la esposa, la sangre; ya cubría lentamente la piel ebúrnea de la bella mujer.

            -Pérfida – le decía mientras agonizaba – mira que engañarme en mi propia casa… – y aquellas últimas palabras les había impregnado un tono colérico, furente; rebosante de odio. La mujer sintió un temor inmenso, desesperante, y, entonces comprendió.

            -¿Qué me has dado? ¡Estás loco! – dijo la mujer.

            -Todo lo que te he dado es amor y, un beso; el último – respondió el varón. La mujer intentaba liberarse del cuerpo de su esposo, pero ya sus fuerzas se agotaban, y, entonces; sus miradas se encontraron; agonizantes…

            Todo había sido una mentira; el matrimonio, el amor, la fidelidad, las bellas palabras, los besos tiernos, los labios, la lengua y su saliva, la pasión de la carne, el aliento cálido; la vida. Lo verdadero había sido la sangre virginal que se derramó en las sábanas blancas de su cama, su hermosura y la maldición que ésta trae consigo. Él la vio un día, enclaustrada en su casa. Se asomaba por la ventana, con la mirada en lo alto; soñando. Ya, desde entonces, muy joven, era; bellísima, y, por eso mismo yacía en la penumbra, ajena del mundo exterior. Su madre, le había cuidado y protegido del mundo. No quería que ella, su hija, tuviera la misma suerte; que los hombres la sedujeran, y, luego, abandonaran su simiente dentro de ella, para luego olvidarla. Su madre la educó y le impuso leyes, pero ya en su adolescencia, viendo a aquel varón; el primero que puso sus ojos en ella, enseguida le otorgó su corazón. Él la sedujo con cartas que hacía llegar por debajo de la puerta cuando su madre no se encontraba. Y, un día; se fugaron, quedando atrás todas aquellas palabras escritas. Pronto unieron sus vidas en matrimonio y, ambos ofrendaron sus cuerpos al placer del otro, fue ahí donde ella descubrió el sexo y, se convirtió en su vicio y esclavitud. Aquella sangre derramada, prueba de su virginidad, también simbolizó la emancipación de su carne. Pronto terminó el idilio y le continuó el duro trabajo. El marido cumplió con su papel de proveedor, nada le faltaba a su amada, solo la carne de su hombre, luego, tan solo le faltaba; la carne de un hombre, pues ella, la inocente esposa, se trocó en una fiera; una ninfómana, y, entonces, los hombres la acecharon como viles perros en celo. Mientras el esposo faltaba en la cama matrimonial, cientos de hombres ocuparon su lugar, hombres ricos y poderosos, como también horribles y miserables, ellos devoraban las carnes blancas y exquisitas de su bella esposa, la ultrajaban, la humillaban y, la enloquecían de placer. Aquel cuerpo perfecto fue llamado entre aquellos perros sucios como; “La Virgen del Placer” o, “La Virgen Degenerada”.  Y el esposo, su dueño, un día, al volver del trabajo a causa de un pequeño accidente, halló a todos en su cama, reunidos y dispuestos en una gran orgía; un pandemónium. Gemían, gritaban y pataleaban, ora peleaban por la mujer, ora caían agotados de placer, y ella, era siempre la insatisfecha, estaba maldita para siempre. El hambre y la sed de carne y pasión eran constantes, e insaciables. El marido abandonó la casa sin que nadie se percatara siquiera de su llegada, entonces lloró y maldijo a su mujer y de ella pensó: – ¡Sino puedo ser el único, entonces seré el último! – y preparó una mezcla de venenos, a saber cuáles y cuantos, entonces mojó sus labios en la mezcla y volvió de noche, a su lecho ignominioso y depravado. Ahí la encontró, dormía desnuda bajó aquellas sabanas que transparentaban su cuerpo perfecto, y, aquella imagen; lo rindió. Corrió al baño y limpió su boca envenenada, cuando volvió, su esposa lo esperaba de pie y; desnuda. Entonces ambos se poseyeron y él, la besó en los labios; fue un beso puro y, romántico. Abrió los ojos y entonces, descubrió en aquella piel blanca las huellas de aquella pasión animal. Y el corazón le explotó por dentro, por sus venas corrió el odio, y, aquella pasión de asesino gobernó su mente.

            -¡Bruja! – Le dijo él – ahora vas a morir a causa de los excesos de tu placer – y, un hilo de sangre brotó de su nariz, su cuerpo se trocó trémulo y, cayó sobre el pecho perfecto de la esposa, la sangre; ya cubría lentamente la piel ebúrnea de la bella mujer.

            Ya era demasiado tarde. ¿Cuál fue la causa del deceso de ambos? ¿El amor, el veneno de sus labios, el odio?

            Fue así como murieron… por un beso.

 

 

Jorge Armando Pérez Torres

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