Miseria humana, RELATOS

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Sttorybox es una plataforma para crear y compartir historias, poemas, pensamientos, máximas, “una comunidad literaria en la que autores y lectores interactúan desde el comienzo de cada historia . ¿Te imaginas conocer la opinión de tus fans desde las primeras líneas de tu relato? ¿O que sean ellos los que decidan qué historias continúan? Eso es exactamente lo que te proponemos en Sttorybox”.

Las historias se pueden leer (visitar), votar, comentar y por supuesto, elegir tus favoritas y seguirlas. La experiencia es interactiva y supone un reto el escribir, como es, pues de acuerdo a los likes y puntajes tu nivel de escritor aumenta.

Qué esperas, crea tu cuenta ya y comienza tu carrera literaria.

Enseguida dejo el link a una de las cuentas con contenido un tanto bizarro.

 

http://www.sttorybox.com/users/grand_barrio

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RELATOS

Adiós estorninos

alambra

Antes de la guerra contemplaba el vuelo de los estorninos…

Un día un grupo de aviones arrojó bombas… el firmamento se incendió, nunca más volvió a amanecer.

Las nubes ardían, cenizas y brazas ascendían, ya no habían casas, sino escombros. Cuando observábamos desde el sótano, mudos todos, con el lamento ahogado en la garganta mientras afuera corrían, gritaban, lloraban, morían, me liberé de los brazos de mi padre, gané la calle y emprendí la carrera. Sentí mucho miedo, sólo quería escapar, tenía tanto pavor que aun arropado por mi familia temía por nuestras vidas.

Mis padres corrieron tras de mí, luego escuché sus voces suplicantes: “No nos mate”. Voltee. Un hombre con un rifle les disparó cientos de balas delante de todos. Con las primeras detonaciones murieron; sin embargo, él masacró los cadáveres. Horrorizado con aquella imagen apuré la carrera, llegué hasta la escuela… ya no había tal, mis ojos estaban inyectados de sangre, me dolían, ardían, incluso pensé en arrancarlos, sólo así ya no vería la guerra, ya no habría dolor.

Corrí a la casa de mi amigo… la misma escena. No había sino fuego. Entonces me desmayé.

Desperté por el súbito golpe de las furentes olas del mar; una mujer me abrazaba, lloraba, mientras otros tantos desconocidos gritaban y rezaban. Una ingente ola destrozó el diminuto bote…

Desperté en un dormitorio con cientos de camastros, todos allí lloraban, muy pocos comprenden; el dolor es el único lenguaje que concibo. No tengo nada sino a mí mismo.  

estorninos

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