Notas de poesía y versos

LA JIJURRIA

 

oscuridad

Venía molesta la Jijurria, corría apresurada,

Pues ya se le hacía tarde  para que su trabajo realizara

Pero con tantos vehículos que transitaban,

Se cuidaba de no ser quien con ella misma cargara.

 

Estaba uno por morirse, ya se le había pasado su tiempo;

Sin embargo, La Pálida estaba atrapada en el pecero,

Qué dirá el Fulano de este terrible contratiempo,

Ya quiere morir y La Calaca viene a destiempo.

 

Se le queman los huesos a la Tilinga por el infame calor,

Y la gente se aleja de ella, no por ser La Muerte, sino por su hedor;

Ya no la temen ni la respetan, la empujan y la apresuran,

Las redes sociales y los celulares la tienen de mal humor.

 

Qué necedad de desperdiciar la vida en un celular,

La Pepenadora está dispuesta a ayudar,

Pero hay tantos de éstos que no sabe por quién comenzar.

No hay que olvidar que un Fulano ya espera a La Hora de la Verdad.

 

El paciente debe esperar, La Señora de la Guadaña una avenida no puede cruzar,

Ora por los semáforos, ora por los autos,

Pobrecita de ella, tanto ha marchado que ya no tiene zapatos,

Alguien, con su vida, calzado tan caro habrá de pagar.

 

Desesperada por atravesar, camina sin temor de nada,

Pero alguien viene, y lo  mira extrañada…

Llega hasta ella el Fulano, el de la cita macabra,

Vengo por ti – le dice el impaciente – porque si no, no me voy de parranda.

ojo

 

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Notas de poesía y versos

DE LA VIDA Y LA MUERTE

vacio1

La Muerte se encontró con la Vida una tarde estival,

Oh, que calor hacía, la Calaca se derretía;

Sin embargo, la Vida sonreía…

La Parca, tan acallada, parecía estar en un funeral.

 

-Ven conmigo, amiga, – dijo la Vida,

Contesto la Veleidosa -hay que celebrar cada día-,

-Vayamos a comer- hermana mía-,

Respondió la Mocha, -debo trabajar, no es tiempo todavía-

“de ricos y tragones están llenos los panteones”.

 

Por tanto trabajar estaba seca la Dientona,

Ya no se alimentaba por sepultar a los muertos

Viuda, mal pagada, cosmopolita y feona,

Así es esto de la faena de las lágrimas y lamentos.

 

La Muerte es dulce, el postrero susurro de despedida,

Pobrecita de la tía de las muchachas, está tan desvirtuada

 

Que hasta da pavor el mencionarla;

Sin embrago, a todos los ha de llevar, excepto a este escritor

Que la celebra con fervor en estas líneas a  la Tilica.

Allá va la Hedionda, la Madre Matiana, la China Hilaria, la Coatacha,

Oh, cuántos nombres para evocar a aquella pobre Calva, la bella dama de la guadaña.

Chile-del-vació-político-a-la-política-del-vacío-por-Fernando-Mires-640

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