Miseria humana

Tristesa por la muerte de un asesino

El asesino ha muerto 204473-f6a91e787712b6622_pf-2646101114-tlax-1-c-702x468

 

El día de ayer 2 de junio de 2016 falleció Rodolfo Rodríguez El Pana a las 18:45 horas. El Diestro de Apizaco murió a causa de un paro cardiaco. Treinta y un días vivió luego de quedar tetrapléjico gracias a un gran toro que el pasado 1 de mayo humilló y cobró venganza por aquellas muertes sin sentido de aquel asesino serial hoy fenecido.

Muchos lloran su muerte, yo también. El Pana, según fuentes cercanas a él, pedía a los médicos que lo dejaran morir, agonizó desde aquel heroico día. Al enterarme de su situación brinque de alegría, por fin tenía su merecido. Yo recé por él para que viviera 100 años más en la miseria de cuerpo que había resultado. Era justicia divina. Pero algo falló y tuvo que morir, no sufrió suficiente, ¿quién le cortará las orejas o el rabo como el hizo miles de veces?.

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Mientras los diarios le dedican planas, especiales e ilustraciones acerca de su vida y trayectoria de asesino serial, yo le dedico con todas mis fuerzas el poema al dolor de Job.

 

3:3 Perezca el día en que naciste, 
Y la noche en que se dijo: Varón es concebido. 
3:4 Sea aquel día sombrío, 
Y no cuide de él Dios desde arriba, 
Ni claridad sobre él resplandezca. 
3:5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; 
Repose sobre él nublado 
Que lo haga horrible como día caliginoso. 
3:6 Ocupe aquella noche la oscuridad; 
No sea contada entre los días del año, 
Ni venga en el número de los meses. 
3:7 ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria, 
Que no viniera canción alguna en ella! 
3:8 Maldíganla los que maldicen el día, 
Los que se aprestan para despertar a Leviatán. 
3:9 Oscurézcanse las estrellas de su alba; 
Espere la luz, y no venga, 
Ni vea los párpados de la mañana; 
3:10 Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde estabas, 
Ni escondió de tus ojos la miseria. 
3:11 ¿Por qué no moriste en la matriz, 
O expiraste al salir del vientre? 
3:12 ¿Por qué te recibieron las rodillas? 
¿Y a qué los pechos para tú mamases? 
3:13 Pues ahora estás muerto

3:16 ¿Por qué no fuiste escondido como abortivo, 
Como los pequeñitos que nunca vieron la luz?

3:17 Allí los impíos dejan de perturbar, 
Y allí descansan los de agotadas fuerzas. 
3:18 Allí también reposan los cautivos (…) 

Job

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